Los primeros 100 días de un gobierno suelen medirse por cifras, acciones o decisiones. Pero a veces hay algo que dice más que todo eso junto: el lugar donde una autoridad decide pararse para rendir cuentas.
Le explico.
La alcaldesa del Puerto de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo pudo haber hecho su balance en cualquier recinto formal, con el protocolo de siempre, con la foto de siempre y la distancia de siempre. No lo hizo así. Se fue a Malibrán, a la zona de Las Amapolas, a una colonia popular del puerto, y desde ahí mandó un mensaje político mucho más profundo que cualquier discurso: en Veracruz, la transformación no quiere hablarle al pueblo desde lejos, quiere hablar con el pueblo de frente. El informe de sus primeros 100 días se realizó precisamente en la colonia Malibrán, en formato de asamblea pública, previo a la jornada de “Jueves en tu Colonia”.
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Y ese detalle pesa.
Porque una cosa es decir que se gobierna en territorio, y otra muy distinta es demostrarlo llevando hasta allá a los invitados de mayor peso político. En ese acto la acompañaron actores relevantes de MORENA y del movimiento, además de legisladores y cuadros políticos que arroparon el mensaje en plena colonia. La escena, por sí sola, fue el discurso: la política no esperando a que la gente vaya al poder, sino el poder yendo a donde está la gente.
Ahí está, en el fondo, la esencia que MORENA ha querido defender desde su nacimiento: el territorio por encima del escritorio, la calle por encima del aislamiento, el contacto por encima de la solemnidad. No es casualidad que esa narrativa remita a una de las frases más poderosas del obradorismo: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. Y Rosa María, en su condición de primera alcaldesa emanada de MORENA en el puerto de Veracruz, entendió que los símbolos también gobiernan. Por eso eligió una colonia y no solo un escenario.
Lo demás sirve para respaldar el gesto. Ahí están los datos que su administración presumió en ese corte de caja: acciones en limpia pública, alumbrado, atención ciudadana y bacheo, con 72 mil 200 baches reparados, aumento de rutas de recolección y una narrativa de intervención directa en los problemas más visibles de la ciudad. También colocó sobre la mesa dos asuntos de alto impacto: la auditoría al servicio de agua de Grupo MAS y la recuperación del control sobre el alumbrado concesionado. Es decir, no solo buscó cercanía; también quiso dejar constancia de que el arranque trae decisiones con costo y con fondo.
Pero, estrictamente lo político, estuvo en los números, y estuvo en Malibrán.
Porque gobernar también es decidir desde dónde se quiere ser visto. Y Rosa María escogió que sus primeros 100 días no quedarán retratados entre muros, sino entre vecinos. No se trató únicamente de rendir un informe. Se trató de fijar una postura, que la autoridad municipal pueda caminar la colonia, escuchar el reclamo, mirar de frente y convertir el territorio en una forma de ejercer poder.
Eso, en MORENA, no es un adorno.
Es doctrina.
Y Rosa María Hernández Espejo quiso dejar claro, desde el arranque, que esa doctrina en Veracruz puerto no se recita: se pisa.
@IvanKalderon
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