Los padres de la chica llegaron al nosocomio y la vieron aún con vida. “Fue Marlon”, les dijo antes de caer en un coma del que ya no se despertaría.
Tras una agonía de seis días, Monse murió el 23 de abril. Tenía 20 años y dos sueños que no pudo cumplir: estudiar nanotecnología e ir a Alemania.
Su muerte conmocionó a Veracruz y al país. Colectivos de mujeres y sociedad en pleno pidieron la captura y la mayor de las penas para el agresor. Los padres de Marlon fueron encarcelados por encubrimiento, pero el presunto asesino no aparecía, estuvo prófugo por más de un año.
El caso tuvo tal impacto social y legislativo que impulsó una reforma conocida como Ley Monse, que castiga penalmente a familiares, amigos o cualquier persona que encubra, ayude a escapar o facilite la huida de presuntos feminicidas.
Fue desde que se propuso esta reforma, que ya nadie quiso seguir encubriendo al fugitivo al que no le quedó más remedio que entregarse. El 3 de junio del 2022 llegó a las instalaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos diciendo que se entregaba de manera voluntaria, pero pidió un juicio justo y que no lo golpearan en el penal.
Ignoro si lo golpearon (aunque no creo que lo hayan recibido con abrazos). Pero sí hubo un juicio justo, al menos para la familia de la víctima.
Este jueves el juez de la causa sentenció a Marlon Botas a 70 años de prisión. En el juzgado estuvieron los padres de Monse que dijeron que se hizo justicia. La madre, doña Cecilia Roldán, pidió que se sostenga la pena establecida contra el sentenciado: “Porque el responsable fue él, además de que asumió su responsabilidad”. Pero a renglón seguido dijo una verdad irrebatible: “Hubo dos grandes pérdidas para dos familias”.
Y en efecto.
Por un lado, tanto ella como su marido perdieron a una hija que no les será devuelta por muchos años de cárcel que le echen a su agresor.
Y por otro, Marlon Botas ha sido condenado a pasar los próximos 25 mil 550 días de su existencia enterrado en vida en una prisión. El muchacho tiene ahora 25 años y cuando recobre su libertad en el 2096, será un anciano de 95.
Tiene razón la madre de Monse; hubo dos grandes pérdidas para dos familias. Y ambas tan dolorosas como irreparables.
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